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lunes, 22 de mayo de 2017

Boca hoy se mira al espejo y el reflejo no termina de conformarlo

La caída de Newell's en la Bombonera y las derrotas de Banfield, San Lorenzo y Colón dejaron a River como único gran rival; el fixture amigable puede ser un arma de doble filo para el puntero, que sigue sin jugar bien

Guillermo Barros Schelotto sabe que está cerca de conseguir para el club de la Ribera una nueva estrella, pero para eso debe apuntalar en las últimas cinco fechas a un plantel inestable en juego y actitud

Boca sonríe. Aún cuando la bofetada futbolística que le propinó River hace ocho días todavía duele, al equipo de la Ribera le sobran motivos para ser optimista con miras a las cinco fechas que le faltan al campeonato, aunque no tiene margen de error como para confiarse.




El primer indicio está a la vista: los días pasan y su ubicación en la tabla de posiciones sigue siendo la del 18 de diciembre de 2016, cuando el receso estival detuvo a un líder firme, goleador y de engranajes bien aceitados. Es más: la ventaja sobre San Lorenzo era entonces de tres puntos. Hoy, el conjunto de Boedo se encuentra a seis (52 unidades contra 46).

Si aún había alguna duda, el sorprendente triunfo de Aldosivi como visitante frente al Ciclón (1 a 0) dejó algo en evidencia: hay un único adversario de peso en el camino xeneize hacia una nueva estrella, y es River. El conjunto que conduce Marcelo Gallardo suma 45 puntos y aparece tercero, a 7 de la cima. Sin embargo, tiene pendientes dos partidos, que le permiten proyectarse a sólo una unidad de la punta. El primero será esta noche, desde las 21.15 en La Plata, frente a Gimnasia. El otro está programado para el 12 de junio en Tucumán, frente a Atlético. Aunque si, como se sospecha, Jorge Sampaoli incorpora a la gira del seleccionado argentino por Australia y Singapur a varios titulares millonarios (Jonatan Maidana, Lucas Alario e Ignacio Fernández), es probable que ese encuentro vuelva a ser reprogramado.

Después de 25 jornadas, Boca es el equipo que más puntos sumó (52), el que más veces ganó (15), el que menos partidos perdió (3), el que más goles consiguió (50), el cuarto que menos goles recibió (21, en un rubro que encabezan Gimnasia e Independiente, con 17) y el poseedor de la mayor diferencia de goles (+29). Y aunque su última línea no ofrece garantías, Agustín Rossi mantuvo invicta su valla en cuatro de las últimas cinco actuaciones.

El factor anímico resulta importantísimo para lo que falta. Y en eso Boca se muestra fuerte, sobre todo cuando parece tambalear. Toda vez que el equipo dirigido por Guillermo y Gustavo Barros Schelotto se encontró acorralado, salió adelante con autoridad. Se sobrepuso a traspiés deportivos, a jugar bajo la presión de ganar como única alternativa para mantenerse en lo más alto sin compañía y a diversos obstáculos que fueron apareciendo. La situación más tensa tuvo a Carlos Tevez como protagonista. Primero, por su expulsión (y su posterior suspensión por cuatro fechas) frente a Belgrano y luego por su partida a China, que dejó un hueco imposible de disimular. Hubo otras, como la imprevista lesión de Guillermo Sara el día previo al superclásico de diciembre, que derivó en el obligado debut de Axel Werner en el Monumental, y las bajas por lesiones, entre las que se destacaron las de Fernando Gago, Darío Benedetto y Ricardo Centurión, piezas clave.

La voracidad de su Nº 9 también ayuda. Desde que Martín Palermo terminó el Apertura 2007 como el mayor goleador del torneo, Boca no tenía un centrodelantero tan efectivo. Pipa lleva 15 conquistas en 20 presencias, y es el máximo artillero del campeonato junto a Sebastián Driussi, de River.

Frente a la condición de máximo favorito del certamen, Boca hoy se mira al espejo y el reflejo no termina de conformarlo. Luego de nueve meses de competencia y pasadas 25 fechas, la defensa xeneize sigue exponiendo fallas. "Malas decisiones en jugadas puntuales", según definió Guillermo a esos errores, provocaron que el líder dejara en el camino puntos imprevistos, como en la derrota por 2-1 a manos de Talleres y el 1-1 con Patronato, en ambos casos en La Bombonera. Esa sensación sobrevoló anteanoche, cuando Newell's casi igualó en la última bola.

Es más: aun cuando el mundo Boca exigía que ante los rosarinos había que "ganar como sea" para dejar atrás el sinsabor que provocó perder el superclásico, la victoria no escondió otro flojo rendimiento de un conjunto que en lo que va de 2017 cumplió actuaciones convincentes apenas dos veces, frente a Vélez (3-1 en Liniers) y un Arsenal que dio todas las ventajas posibles y se llevó de La Boca un 0-3.

Desde que en noviembre frustró su última chance de clasificarse para la Copa Libertadores y cayó en la cuenta de que en este semestre jugaría sólo el campeonato local, el equipo xeneize supo que debía convivir con la presión de ser el máximo favorito. Esa exigencia también ocupará un lugar amplio en la mente.

Confiarse en el amigable fixture remanente puede ser un arma de doble filo para el puntero. Fue con todo en favor cuando más dudas aparecieron en el plantel de los mellizos: cuando tuvieron que dar el golpe para estirar la ventaja porque sus perseguidores habían dejado puntos en el camino y sus rivales se suponían más débiles, los xeneizes tropezaron. El calendario anuncia a Huracán (visitante), Independiente (local), Aldosivi (visitante), Olimpo (visitante) y Unión (local). Y aunque el camino parezca sencillo y el equipo sea el principal candidato, Boca deberá plasmarlo en la cancha.



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