jueves, 6 de abril de 2017

Qué le falta a Ricardo Centurión para volverse el ídolo que Boca está buscando

Los hinchas aplauden sus condiciones futbolísticas, pero creen que aún necesita madurar para alcanzar esa dimensión; su permanencia en el club y los éxitos colectivos también serán decisivos para lograrlo

Ricardo Centurión, una de las piezas claves del Boca de los Mellizos

"Ídolo es una palabra muy grande, sobre todo en Boca ". Jorge Gallardo enarca las cejas por encima de sus anteojos y echa levemente los hombros para atrás mientras saca del bolsillo su carnet de socio con 50 años de antigüedad.




Desde su ubicación en la platea lateral baja, Gallardo vio pasar a Rojitas, Madurga, Mastrángelo, Maradona, Riquelme, Tevez... Sabe de las idolatrías pasajeras y de las duraderas, las que quedan para siempre prendidas en el corazón del hincha. "¿Centurión? Claro que reúne las condiciones para ser ídolo, pero tienen que pasar varias cosas para llegar a serlo. Salvo algún superdotado, nadie es ídolo en seis meses o un año".

Adrián Ricardo Centurión debutó oficialmente con la camiseta de Boca el 28 de agosto del año pasado, es decir que todavía no cumplió el período mínimo exigido para meterse en el alma de los hinchas, pero esto no le impide picar en punta para ocupar el puesto que Tevez dejó vacante. Sus virtudes y su carácter lo emparentan con varios de los grandes mitos auriazules, ¿pero de verdad estamos hablando de un ídolo en ciernes? O, como afirma Rubén San José, otro veterano plateísta, "lo mejor es no correr y darle tiempo a ver qué pasa".

El tiempo es, justamente, una variable muy relativa en el "mundo Centurión", un chico acostumbrado a vivir con el acelerador pasado de revoluciones. En 2012 debutó en Primera con Racing y en apenas cinco años estuvo a punto de irse a Rusia, padeció una operación de tobillo, se fue al Genoa de Italia, volvió a Avellaneda, marcó el gol para el título de la Academia en 2014, emigró al San Pablo, aterrizó en Brandsen 805, y en el interín sumó una buena cantidad de sucesos afuera de la cancha que le otorgaron el cartel de conflictivo, descarriado y poco profesional.

"Si quiere ser ídolo, juegue donde juegue, tiene que acomodar los patitos", sugiere Blas Giunta, alguien que conoce el significado de ser referente en Boca. Para aquel "5" aguerrido y metedor que se ganó el favor de la hinchada a base de testosterona, "Centurión tiene todo para ser querido. Es un loco lindo que juega bien al fútbol, es encarador, guapo, desequilibrante, tiene huevos para pedirla siempre y también carisma. Pero necesita que los que lo rodean o sus propios compañeros lo ayuden a enderezar la conducta".

Como Giunta, nadie duda de la amplia colección de armas futbolísticas que puede enseñar el chico nacido en Villa Corina, un humilde suburbio de Avellaneda donde la vida es un cotidiano combate a dentelladas y donde vivió hasta los 20 años. Tampoco que su volcánica personalidad fue y sigue siendo una moneda al aire. Ya en Racing sus compañeros destacaban que esa misma inconsciencia que le hace dibujar gambetas con idéntico desparpajo en cualquier cancha es la que le juega malas pasadas fuera de ellas. "Es muy buen pibe, pero con una cabeza realmente difícil", resume uno de los que compartió el vestuario académico con él. "Jekyll & Hyde", según lo define Luciano Kiernan desde uno de los nuevos palcos del estadio.

Por eso no es extraño que en su álbum personal se mezclen reyertas, accidentes automovilísticos, controles positivos de alcoholemia, videos y fotos comprometedoras, un prontuario poco recomendable para un deportista de élite y que hace torcer el gesto a los hinchas boquenses. "Ahora ya no vivo a mil", dijo Centurión al volver de Italia. La realidad indica que hasta el momento tampoco bajó mucho más que de 999.

Por supuesto, los logros colectivos también deberán tenerse en cuenta en la suma y resta de méritos del ahora 10 de Boca para alcanzar la cima del reconocimiento popular. "Si este equipo no gana nada, pasará al olvido", reconoce Horacio Curcio, habitante de la popular xeneize. En ese sentido, Ricky juega con el viento en contra, porque en 2017 Boca no participará en ningún torneo internacional. "Por eso, la permanencia en el club será fundamental. Si el año que viene no está, no llegará a ídolo", acota Giunta. Boca tomó la punta del torneo local en la fecha 13 y en seis jornadas ya sacó cinco puntos de ventaja. "Hemos hecho una gran campaña hasta acá, pero faltan 12 partidos" alertó el Mellizo Barros Schelotto.

La progresión de Ricardo Centurión permite suponer que habrá más gambetas decisivas, como las del sábado pasado, que sirvan para abrir partidos que parezcan clausurados. El resto será cuestión de tiempo, y de buena conducta, pero por ahora lo concreto es que las entrañas de la Bombonera cosquillean cada vez que la pelota cae en sus pies. No es poco, aunque todavía resulte prematuro hablar de idolatrías.

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