jueves, 26 de enero de 2017

Walter Bou, el refuerzo que llegó en silencio y que más ruido hace en el ataque

El entrerriano aprovecha cada ocasión que le da el cuerpo técnico de Boca para ganarse un lugar en el equipo y cumple con la premisa máxima de los centrodelanteros: los goles

El salto de Bou tras el gol ante San Lorenzo, su último festejo

Perfil de equipo filoso y directo. Ese es el rasgo distintivo que los Barros Schelotto proponen desde que llegaron a Boca hace 11 meses. "Tenemos una forma bien definida de jugar que es la de atacar; y lo vamos a seguir haciendo, más allá de lo táctico, de tener tres delanteros, un enganche o dos volantes centrales. Nunca vamos a dejar de atacar", asegura Guillermo. Ese registro ofensivo exige buenas aptitudes en cada una de las piezas del conjunto, pero hay una que se vuelve indispensable: la del goleador. Y Walter Bou demuestra en cada ocasión que completa los ítems del formulario que lo acredite para la posición. Arrancó el año en Mar del Plata con la misma buena racha con que había cerrado 2016.




"Bou está en racha y hay que aprovecharlo", elogió Guillermo anteanoche, tras el empate 2 a 2 con San Lorenzo. Poco después de su ingreso, marcó la igualdad con un remate rasante y cruzado desde afuera que sorprendió a Sebastián Torrico. En el debut ante Estudiantes había sido titular y festejó con un preciso cabezazo que el vuelo de Andújar no pudo desviar.

Hoy acapara las miradas y sorprende, pero la llegada a Boca había sido silenciosa, por su perfil bajo y por la condición en la que se sumaba: libre después de su paso por Gimnasia. Se trataba más de una apuesta que de un refuerzo, pero ahora el atacante de 23 años revirtió la ecuación.

Para el entrerriano de Concordia era una sensación especial volver al club donde había realizado las inferiores. Y un gran desafío deportivo en el que tenía en claro que debería superar obstáculos. Sabía desde el primer día que el centrodelantero titular sería Darío Benedetto, la gran inversión xeneize en ese mercado (5.500.000 dólares). Pero no dejó de prepararse para cuando tuviese una oportunidad. Los imponderables se la dieron y la sujetó con firmeza y decisión.

Cuando el ex Arsenal se lesionó frente a Sarmiento y San Lorenzo, los Mellizos lo mandaron a la cancha y en ambos partidos entró y convirtió. También por ausencias obligadas de su compañero y competidor en el puesto fue titular ante Temperley, Racing, River y Colón, choques en los que anotó cuatro goles: uno al Gasolero, dos a la Academia y el primero de la victoria en el superclásico en el Monumental. Estuvo desde el inicio en cinco ocasiones (la primera vez había sido frente a Belgrano) y el saldo rozó lo perfecto: marcó cuatro goles y Boca ganó los 15 puntos en juego.

"Bou y Benedetto pueden jugar juntos, porque Walter puede tirarse un poco más atrás", había anticipado Guillermo. La frase tuvo su correlato en los hechos y ante el Ciclón compartieron el ataque 17 minutos. "Los juntamos, pero muy poco. En ese momento San Lorenzo había sacado un poco la pelota", justificó el entrenador. Hasta entonces, la convivencia en el mismo equipo solo se había dado dos veces, ambas con Boca en desventaja. La primera fue en el choque de vuelta de las semifinales de la Copa Libertadores frente a Independiente del Valle, de Ecuador. Aquella noche, cuando Boca perdía por dos goles, ingresaron en la segunda mitad y compartieron el frente de ataque durante 27 minutos. El otro antecedente es el único en las 14 fechas del torneo que se disputaron antes del receso y duró menos de un cuarto de hora. Por la quinta fecha, Boca caía 1-0 ante Tigre y a 12 minutos del final los Mellizos mandaron a la cancha al ex Gimnasia y mantuvieron al Pipa en el equipo.

Si los juntaron de manera excepcional es porque para los Barros Schelotto son elementos sustituibles más que complementarios de sus formaciones. En esa disputa por ser la referencia del área, desde el comienzo Bou fue detrás de Benedetto, pero hoy esa circunstancia parece haber cambiado para al menos correr a la par.

La racha de goles genera una confianza que de todas maneras no lo marea ni lo corre de su eje. Por eso lejos de candidatearse estar desde el arranque el sábado ante River en el estadio José María Minella destaca: "Todos tenemos ganas de jugar, pero el que elige es el técnico". Llegó a Boca mirado de reojo, pero Walter Bou se ganó con sus goles la consideración para ser titular en el líder del campeonato.

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